¿Mujeres sin hacer?

Septiembre. Comienza una nueva etapa de un año que ha estado cargado de sorpresas, trabajo, nuevos proyectos fotográficos que estoy disfrutando porque me han permitido algo que me encanta: iluminar rincones escondidos u olvidados de las cosas. Para eso hago fotografía. Porque los puentes famosos, las manos en forma de corazón rodeando al sol, las croquetas al plato y las cañas de las fiestas del pueblo y los pies descalzos a la orilla del mar, todo eso ya podemos fotografiarlo todos. El palo de selfie nos ayuda a  explorar nuestra mejor sonrisa y el turismo, a Dios gracias, es cada vez más asequible.

El mundo está corriendo. Pero a mí tanta velocidad me produce vértigo, y la sensación angustiosa de que nos estamos perdiendo cosas, las mejores además. Me gusta sentarme junto a un río, sola, a escuchar la vida escurrirse fría entre las piedras y dejar al viento -ese zumbón encantador de serpientes- soplarme sueños y recuerdos. Detenerme y que todo, grandes y pequeñas cosas pasen por mi lado y sigan, llevándose su ruido. Lo mismo siento cuando escribo y cuando hago fotografía. Y me gusta pensar que somos todos como vagones en un mismo tren, que si un vagón se detiene, si echa el freno, el tren entero acabará por ralentizarse. Y así veremos mariposas donde la velocidad de la vida nos hizo ver trozos de ceniza volando.

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Entonces, Mujeres sin hacer, las de Miami que no pude fotografiar hasta ahora porque lo urgente relegó lo importante, las de Barcelona, las de Madrid: ¿retomamos el proyecto?

Mujeres sin hacer, Arayn

“La Siempreviva es una planta vivaz que se cría entre rocas calizas, en los tejados, muros y minas. Tiene una roseta de hojas más o menos apiñadas, y del centro de la roseta, nace un tallo floral con hojas dispuestas imbricadamente. En su extremo brota un corimbo de flores rosadas con forma de estrella.”

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Hoy hace casi un año. La playa era Sheridan y el agua nos llegaba a la cintura. Había tanto que contar que abríamos historias y olvidábamos cerrarlas con las prisas de bebernos 30 agostos, una de otra. Con esa habilidad tan femenina de moverse en el tiempo sin perder el sentido, viajamos por soles y lunas, y en la escala de una estrella le pregunté si posaría para un proyecto que me estaba creciendo dentro. Sí, claro, me dijo. Ni media vez lo pensó. Qué linda.

Así que sí. Fue la primera. Ya habéis visto sus fotos, pero no os había contado de ella porque entonces el proyecto era un crío aún sin dientes. Y hoy que es su cumpleaños, quiero contaros que ella es la única que puede colgar letreritos de Coelho en su Facebook sin que se me vaya la mano al revólver. La única que puede citarme a Ricardo Arjona. Contaros que no hay una cursi más culta ni más encantadora.

Y que, ahora en serio, es una auténtica Siempreviva.

Una plantita que en la fragilidad tiene su fuerza, que invoca al sol y él siempre le responde. Que sobrevive a cada embate del viento y de la lluvia con más luz, y la reparte como si le sobrara. 

Y que te quiero mucho.

Feliz Cumpleaños!

anara

 

 

Ibis, un adelanto

Un adelanto de la sesión de Ibis para Mujeres sin  hacer. Una mujer valiente.

Pronto su post aquí en el blog.

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Hemos sido entrenadas para sentir que las líneas marcadas por el tiempo en nuestro cuerpo son feas. Y si hemos aprendido a tenerles aversión, también podemos aprender a amarlas.

Eres hermosa, sin borrar lo que te hace maravillosamente humana.

Mujeres sin hacer, Anays

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Llega el día. Y la hora. Está concertado y no puedes postergarlo.

Quieres hacerlo, quieres apoyar un proyecto con el que te sientes identificada. Quieres que crezca este movimiento y sabes que cuantas más seamos, más cerca estaremos de cambiar lo injusto, de reivindicar nuestro lugar en el mundo, el lugar que queremos y no el que otros escogieron por nosotras. Confías en que es posible y no quieres ser solo espectadora, sino protagonista.

Eso siente una parte de ti. Pero a la otra le crecen las dudas…

Mujeres sin hacer, Elena

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Elena tiene una llave maestra que te abre la puerta hacia ti mismo. La tiene en su voz, queda y grave, en sus ojos cerrados, en sus asanas. Ella es el origen de esa frase mía… “Vamos a permitirnos ser felices”. Permítete ser, solía susurrar en sus clases de yoga, que tanto echo de menos…

 

Mujeres sin hacer, Liovis

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“¿Cómo surgió “Mujeres sin hacer”? ¿Cuándo se te ocurrió iniciar el proyecto? ¿De dónde salió la idea?”

Son las preguntas que con más frecuencia me hacen últimamente. Y creo que ya olvidé la primera respuesta que di. Nunca he sido buena para aprender discursos, pero más que por eso, olvidé la respuesta porque siempre que me preguntan tengo una nueva razón que complementa a las anteriores.

Diría que mi proyecto nació de observar el mundo atentamente y comprobar que las mujeres estamos muy descontentas con nosotras mismas…